Homenajes a Mompou

Otorgo plena confianza a las formas de expresión que yo llevo en mí. A mi forma de expresión. (…) No puedo subordinar mi espontaneidad a teorías, la necesidad de las cuales se me escapa. (…) Considero la música como una inspiración pura". Frederic Mompou (1893-1987) definía con estas palabras su actitud ante el acto creador. Mompou es un caso único en la historia de la música catalana (de hecho Vladimir Jankélevitch incluso iba más allá en el año 1969 al afirmar: "¡sólo hay un Mompou en el mundo!"): era un músico intuitivo, enemigo de las teorías ("en primer lugar la obra, después el tratado teórico", afirmaba), amante de la brevedad y de lo esencial ("mi único objetivo es producir obras en las que nada falte, pero que no sean demasiado largas"), y dedicó la mayor parte de su obra al piano. Se le ha comparado -erróneamente siempre- con Eric Satie, con Claude Debussy, Frederic Chopin, incluso con Anton Webern, pero desde sus primeras composiciones ya dejó patente un lenguaje plenamente personal y maduro, que evolucionaría poco con los años (acaso ganaría en riqueza y complejidad armónica, pero sin perder nunca la concisión).

Mompou fue un compositor que, fiel a sí mismo, se mantuvo al margen de las modas a lo largo de los muchos años que le tocó vivir ("sólo habría de exigirse una cosa de un músico: que sea siempre lo que él es", escribió). No hizo escuela, no tuvo seguidores que perpetuaran sus ideales estéticos (incluso su gran amigo Manuel Blancafort a partir de un determinado momento quiso apartarse de su influencia, bien patente en sus primeras obras pianísticas). Este aislamiento no le hizo perder, no obstante, la curiosidad para conocer las músicas de su tiempo, ganándose así el respeto y la admiración de sus contemporáneos. Este disco recoge algunos frutos de esta admiración, presentando obras que fueron dedicadas a Mompou o bien que se inspiraron en su música. El abanico es muy amplio: desde una pieza de Blancafort escrita en los años veinte, hasta composiciones recientes, algunas escritas para esta grabación. Estilísticamente cada compositor se ha mantenido fiel a su lenguaje, a pesar de que todos han hecho referencia a algún aspecto concreto de la música de Mompou.
No podía haber mejor manera de iniciar el disco que con una obra de Manuel Blancafort (La Garriga 1897-Barcelona 1987), que en sus inicios escribía una música fuertemente influenciada por la de su amigo. "Camí del solitari" es la primera pieza de un conjunto de cuatro que integran la suite "Chemins" (Caminos), escrita entre los años 1920 y 1923 y publicada por Maurice Senart en París en 1928 con la dedicatoria "al amigo Frederic Mompou". Escrita en el año 1983, la "Cadenza en homenatge a Mompou" de Joan Guinjoan (Riudoms 1931) presenta en poco más de tres minutos algunas de las características propias de la música de este compositor: "clusters" tocados con las palmas de las manos, "glissandi" sobre las teclas blancas y negras, y pasajes aleatorios o dejados a la elección -e inspiración- del intérprete. Joan Comellas (El Masnou 1913-2000) fue un artista polifacético que en el campo musical consideraba a Mompou como un "padre espiritual" (según expresión del propio Comellas). "Homenatge a Frederic Mompou" pertenece a la "Suite d'homenatges op. 4", que significativamente también incluye piezas dedicadas a Satie, Debussy, Ravel y Falla.
Agustí Charles (Barcelona 1960) parte en su "Preludi nº 7 (From a harmony...)" (2002) de la conocida Cançó i dansa nº 6 de Mompou, quizá la más interpretada de la serie y una de las pocas que no se basan en melodías populares catalanas. El Preludi de Charles exige al pianista actuar directamente sobre les cuerdas del piano para conseguir efectos cercanos al sonido de un "gong tailandés" o de un arpa. "Arabesc" de Francesc Taverna-Bech (Barcelona 1932) es la primera pieza de la suite "Camins somorts" (1938-88), una obra escrita en homenaje a Mompou. La parte central presenta unos acordes llenos -que recuerdan al Mompou de los "Cants Màgics"- sobre una melodía de contornos gregorianos también cercana al espíritu de algunas de les primeras obras de Mompou. En "On reflection" (2002), Josep Mª Guix (Reus 1967) parte del grupo de cinco notas que escuchamos al principio, para desarrollar un estudio de resonancias no muy alejado de los sonidos de las campanas que Mompou a menudo evocaba en sus músicas.

El "Preludi" de Anna Cazurra (Barcelona 1965) es la primera de les "4 Noves Evocacions", escritas en el año1966 (y revisadas el 2002) partiendo de diversas obres pianísticas de Mompou. Este Preludio toma como origen "Ocell Trist", una pieza incluida en les "Impressions íntimes". Joaquim Homs (Barcelona 1906) parte de la forma que hizo célebre a Mompou: la "cançó i dansa". Su "Díptic a Mompou" (1983) se divide en un Preludio de estricta escritura dodecafónica -característica de la música de Homs a partir del año 1955- y una Cançó basada en una melodía popular que ya había empleado. Homs en sus "Variacions sobre un tema popular català". Mi "Impomptu" (2002) se basa en el motivo inicial de la pieza XXV de la "Música Callada", la obra más emblemática de Mompou (el motivo es citado literalmente al penúltimo compás del Impromptu). Antoni Besses (Barcelona 1945), excelente interprete de la música de Mompou, escribió "Cançoneta i dansa"en el año 1988 para el Concurso de Piano Ciutat de Berga. La obra, que lleva el subtítulo "Homenatge a Frederic Mompou", sigue el modelo de las "Cançons i danses" del homenajeado, pero con unas dimensiones más modestas (la obra dura poco más de un minuto). "A la manière de Frederic Mompou" de Josep Soler (Vilafranca del Penedès 1935) es una pieza del año 1983 incluída en su "Album per a piano". Pertenece al período anterior a la sistematización del acorde de Tristán y se podría considerar un estudio de sonoridades muy cercano al universo sonoro del compositor evocado, con un brevísimo interludio de inesperada violencia.

"De Mompou a mon pou" (2002) de Miquel Roger (Barcelona 1954) sigue la clásica forma de tema con variaciones. El tema es la canción popular "Què li darem al noi de la mare?", que también inspiró a Mompou la "Cançó" de la célebre "Cançó i dansa nº 3". Xavier Montsalvatge (Girona 1912-Barcelona 2002) escribió "Si, a Mompou" en el año 1983 y la incluyó en un conjunto de "Tres peces per la mà esquerra". El título juega con el doble significado de la palabra "si": "sí" afirmando la adhesión a la música de Mompou -compositor con quien Montsalvatge compartía ideales estéticos- y la nota musical "si", repetida hasta cuarenta y dos veces a lo largo de la pieza. "In Mompouriam" (2002) de Antoni-Olaf Sabater (Barcelona 1959) es una obra de carácter solemne, en la tradición de los "tombeaux" elegíacos dedicados a la memoria de compositores difuntos. "A Frederic" (1997) de Ramon Humet (Barcelona 1968) es una suite de nueve piezas que se inspiran en las nueve que forman el primer cuaderno de la "Música Callada" de Mompou.

El compositor parte del mismo material para cada una de sus piezas para hacer un tipo de paráfrasis del original. Buen conocedor de la obra pianística de Mompou, Víctor Estapé (Sant Sadurní d'Anoia 1962) utiliza en su "Cri et cloche (Un hommage à F. Mompou)" (2002) dos elementos característicos del compositor homenajeado: los "gritos" de niños jugando en la calle (que Mompou evocó en sus "Escenes d'infants"), y las campanas, presentes en el lenguaje armónico del compositor desde sus primeras obras. "Homenatge" de Joan Albert Amargós (Barcelona 1950) fue escrita en el año 1983 para un álbum de piezas que un grupo de compositores catalanes reunieron para regalar a Mompou conmemorando su 90º aniversario. El disco acaba con una composición para violonchelo y piano de Benet Casablancas (Sabadell 1956) titulada "Cant per a F. Mompou (Remembrança)". Escrita en el año 1993 para celebrar el centenario del nacimiento del compositor, esta pieza de dimensiones aforísticas presenta una ascensión del violonchelo desde el registro más grave hasta el más agudo, acompañado de acordes impresionistas del piano.

Jordi Masó

 

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