Ricard Lamote de Grignon: la obra para piano (Volumen 2)

Ricard Lamote de Grignon, nacido en Barcelona en el año 1899, estudió en el Conservatorio del Liceo, en la Academia Marshall y también con su padre, el director y compositor Joan Lamote de Grignon. Fue violoncelista en la Orquesta Sinfónica de Barcelona y en la Orquesta del Gran Teatro del Liceo y, desde el año 1932, subdirector de la Banda Municipal de Barcelona. En 1923 se estrenaba como compositor con su suite para piano Migajas, a la cual siguió una extensa producción camerística y orquestal (poemas sinfónicos, ballets, óperas...). Pero su brillante y prometedora trayectoria se interrumpió con la guerra civil española, y con la dura posguerra, teniendo que exiliarse en Valencia en el 1942. De vuelta a Barcelona en el año 1947, recibió un gran número de premios y distinciones por su obra y en 1957 sería nombrado subdirector de la Orquesta Municipal de Barcelona (el director era Eduard Toldrà). Murió en Barcelona en el año 1962.

Si en el primer volumen de la integral de la obra pianística (Anacrusi AC 046) ya comentábamos que la característica más relevante de la obra de Ricard Lamote de Grignon era su eclecticismo, el presente volumen viene a confirmar y evidenciar la enorme diversidad estilística en que se mueve la obra creativa del compositor. La pieza que abre el disco, "Horai (Balada japonesa)", es cercana al lenguaje armónico de Claude Debussy, a quien Lamote de Grignon también nos remite por el uso del orientalismo, muy en boga en las primeras décadas del siglo XX y del cual el gran compositor francés se valió en algunas de sus obras. "Horai" parece ser también un homenaje a Chopin y a sus cuatro magistrales "Baladas", tal como lo manifiesta el uso del compás 6/8 (presente en las cuatro joyas chopinianas), la forma ternaria (siendo la sección central más animada, aunque la pieza de Lamote de Grignon no presenta la coda brillante habitual en las baladas de Chopin), y el carácter narrativo de la música (a pesar de la ausencia de un programa extramusical). Si Debussy y Chopin son las influencias más perceptibles en "Horai", las tres piezas que componen "Ofrenda" no podrían ser estilísticamente más diferentes: subtituladas "Tres danzas españolas", los referentes en este caso los podríamos situar en las músicas de raíces folklóricas andaluzas de Manuel de Falla o Isaac Albéniz (este último específicamente homenajeado en la segunda de las piezas). Escrita en el año 1942 y también orquestada, "Ofrenda" hace inventario de algunos ritmos populares andaluces (fandango, zapateado, farruca...) y homenajea al cante jondo, con una escritura pianística muy efectiva y brillante. Pero si las diferencias entre "Horai" y "Ofrenda" pueden desconcertar al oyente, todavía más sorprendente resulta el contraste con la tercera obra que figura en el presente disco, la "Sonatina". Se desconoce su fecha de composición, pero la "Sonatina" probablemente fue originariamente un ejercicio de composición que el joven Ricard Lamote de Grignon escribió bajo la severa mirada de su padre Joan Lamote de Grignon, como puede deducirse del academicismo que impregna toda la obra. El primer movimiento es una evocación de las sonatas clavicembalísticas de Scarlatti o del Padre Soler, el segundo, una zarabanda a dos voces cercana a las suites para tecla de J.S. Bach, y el tercer movimiento toma la forma de una rigurosa fuga a dos voces. Esta Sonatina, pese a su aparente intrascendencia, debía ser una obra que a Ricard Lamote de Grignon le agradaba suficientemente como para representarlo en el legendario -y único- concierto del grupo CIC (Compositors Independents de Catalunya) que tuvo lugar el 25 de Junio de 1931.

El resto de obras en esta grabación fueron escritas por Lamote de Grignon con intenciones didácticas, y son seguramente las piezas para piano de su catálogo que más a menudo se han interpretado, habiendo figurado en los programas de los primeros cursos de piano de los conservatorios durante mucho tiempo. Se desconoce la fecha de composición de los descriptivos "Tres apuntes montañeses", un tríptico nada alejado de la estética de Manuel Blancafort. Las doce brevísimas "Migajas" de 1923, pese a su aparente modestia, son una colección importate ya que fue una de las primeras obras escritas por el compositor. "Alborada" es de 1940 y presenta doce piezas de dificultad progresiva, siguiendo el modelo del célebre "Álbum para la juventud" de Robert Schumann (a quien Lamote de Grignon hace un homenaje explícito en la pieza nº11, de figuraciones idénticas a la pieza nº14 del álbum schumanniano). Finalmente la breve "Epifanía" para piano a cuatro manos fue escrita en el año 1952 y aparece en algunas fuentes con el subtítulo "en el jardín de los reyes".

Jordi Masó
Mayo 2006


Texto para el librito del disco "Ricard Lamote de Grignon: L´obra per a piano (Volum 2) (Anacrusi AC058)

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