Ricard Lamote de Grignon: la obra para piano (Volumen 1)

Ricard Lamote de Grignon nació en Barcelona en el año 1899. Estudió en el Conservatorio del Liceo, en la Academia Marshall y con su padre, el director y compositor Joan Lamote de Grignon. En el año 1919 Ricard Lamote de Grignon ya tocaba el violoncelo en la Orquesta Sinfónica de Barcelona y en la Orquesta del Gran Teatro del Liceo y en el 1923 empezaba a escribir música (la suite para piano Engrunes sería una de sus primeras composiciones). A esta época pertenecen los ballets El Rusc, Somnis, Un Prat y los poemas sinfónicos Boires y Joan de l´Os. Desde el año 1932 fue subdirector de la Banda Municipal de Barcelona, cargo que dejó al estallar la Guerra Civil. En aquellos años difíciles fue encarcelado y su vida corrió peligro. En el año 1942 se exilió en Valencia, donde trabajó dirigiendo la Orquesta que acababa de formarse en aquella ciudad. En el año 1947 volvió a Barcelona, donde recibiría galardones como el Premio Ciutat de Barcelona del 1951 por Enigmes o el Premio Liceo (1959) por Ofrenda. En el año 1957 sería nombrado subdirector de la Orquesta Municipal de Barcelona (el director era Eduard Toldrà). Murió en Barcelona en el año 1962.

En el año 1936, días antes del estreno en el XIV Festival Internacional de Música Contemporánea -que se celebraba ese año en Barcelona- de Joan de l´Os, su autor, el todavía joven Ricard Lamote de Grignon, declaraba en un periódico: "no tengo la pretensión de ser personal. Esta cualidad es, quizá, la más difícil de adquirir; no se sorprendan, pues, si les digo que en Joan de l´Os escucharán por encima de todo el aliento de dos grandes creadores: Richard Strauss y Debussy". Dos décadas más tarde, cuando el compositor ya era una personalidad reconocida en el mundo musical catalán, declaró: "no me clasifico en una tendencia musical determinada. Si lo considero necesario soy extremadamente conservador; otras veces, modernista. He procurado cultivar la máxima diversidad de estilos para enriquecer mi vocabulario y por tanto para poder expresarme en cualquier gamma del lenguaje musical". Por tanto si una tendencia puede asociarse a la personalidad artística de Ricard Lamote de Grignon es el eclecticismo, con las ventajas e inconvenientes que ello comporta; ventajas porque Lamote de Grignon fue un compositor capaz de escribir eficientemente tanto una sardana como un poema sinfónico, o piezas de considerable ambición como Goya, los Preludis a l´amic absent o Enigmes al lado de música decididamente ligera como el Divertiment per a orquestra de jazz: el oficio del compositor es siempre incuestionable y en su aportación al repertorio pianístico hallaremos muchos ejemplos de este savoir faire. Los inconvenientes de ser un compositor ecléctico vienen dados por la propia diversidad de estilos y recursos: a diferencia de otros colegas de generación como Frederic Mompou, Robert Gerhard, Manuel Blancafort, Joaquim Serra, o Eduard Toldrà sospecho que Ricard Lamote de Grignon nunca llegó a tener un estilo propio e inconfundible: siempre fue una figura inclasificable, independiente y de un atractivo incuestionable en el panorama musical catalán. Su obra, extensísima, merecería ser mucho más ampliamente divulgada, especialmente toda la ambiciosa producción orquestal.

Este primer volumen de la integral de la obra para piano de Ricard Lamote de Grignon se inicia con los Preludis a l´amic absent (Preludios al amigo ausente) (1935), sin duda su obra para piano más notable y quizá una de las piezas más importantes del piano catalán de la primera mitad del siglo XX. Dedicados a su amigo Ventura Gassol, exiliado por motivos políticos, los tres preludios parten de un desafío técnico insólito: escribir cada una de las piezas utilizando sólo siete notas de las doce de la escala cromática. Esta imposición, en lugar de limitar el alcance expresivo de los tres preludios, permite al compositor dotar a cada una de las piezas de su propia atmósfera sonora: el primer preludio es sólido, con resonancias de Scriabin en la lírica parte central; el segundo es de carácter tempestuoso pero también presenta una sección central más tranquila, con un ostinato acompañando una larga melodía que podría recordar a Moussorgsky; el tercer preludio se acerca a las sonoridades etéreas y suspendidas de Debussy. Vals (1936) y Cucufate (1945) son ejemplos del interés de Lamote de Grignon por las músicas "ligeras": el Vals es una nostálgica visita al mundo del vals vienés, y Cucufate (subtitulada Slow per a piano) un acercamiento al jazz, una música que siempre atrajo enormemente al compositor. El convent dels peixos (El convento de los peces) es el enigmático título de una pieza impresionista, escrita probablemente alrededor del año 1939, de la cual se conserva un manuscrito un tanto confuso. Vesprada (Atardecer) (1924), una de les primeras obras del compositor, es una suite de cuatro piezas breves que reflejan las influencias de algunos de los grandes nombres del romanticismo sobre el joven Lamote de Grignon: empezando por título de la primera pieza, Foc Follet, extraido de Liszt (aunque la música poco tiene que ver con el compositor húngaro), la segunda pieza Cançó del camí (Canción del camino) parece insinuar a Schumann, la tercera, Solitud (Soledad), al noruego Edvard Grieg y la última, A l´amiga (A la amiga), podría ser una romanza sin palabras de Mendelssohn. La Suite Innominada, escrita en el año 1939, es quizá la obra para piano que más refleja el eclecticismo de Lamote de Grignon: los primeros dos movimientos, tenebrosos y elegíacos, parecen volver al universo sonoro de los Preludis a l´amic absent, pero el tercer movimiento, que es en realidad una especie de introducción al cuarto, ya deja entrever un carácter y un lenguaje muy diferentes; el cuarto movimiento es un plácido minueto, y el quinto una danza de aires rústicos, muy cercana a algunas músicas de Frederic Mompou o Manuel Blancafort. No sabemos si la suite tenía alguna voluntad programática, pero la sucesión de los diversos movimientos podría interpretarse como un viaje desde la oscuridad hacia la luz; en este viaje el compositor supo hacer uso de la su diversidad estilística, adaptando su lenguaje al mensaje musical que quería transmitir.

Lamote de Grignon fue un compositor ocasional de sardanas. Su producción en este campo no es muy extensa, pero sí destacable en calidad. Sobresale por encima de todas Sant Telm (San Telmo)(1927), un prodigio de integración temática e invención melódica, con una paleta harmónica rica e imaginativa. Al lado de Sant Telm las otras tres sardanas de las cuales el compositor realizó versión pianística son un poco más convencionales. El Noguer (El Nogal) (1945) y El Mas (El Caserío)(1949) son dos piezas bastante similares: ambas presentan unas enérgicas secciones de curts (o cortos: primera parte de la sardana) contrastando con las más líricas partes de los llargs (o largos: la segunda parte de la sardana); las dos obras acaban con unas curiosas e infrecuentes recapitulaciones de los curts en los compases finales. Amical (Amical) (1950), por otro lado, es una pieza esencialmente lírica, de amplias líneas melódicas en los llargs. El disco concluye con el Allegretto del año 1939, que entraría a formar parte de la Suite Innominada. Como la pieza se publicó aisladamente y con algunas pequeñas modificaciones armónicas, creemos oportuno presentarla aquí a modo de epílogo.


Jordi Masó
Junio 2004

Texto para el librito del disco "Ricard Lamote de Grignon: L´obra per a piano (Volum 1) (Anacrusi AC046)

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