El piano de Falla

Relación entre el piano de Falla y el de sus predecesores españoles, especialmente Albéniz y Granados.

Albéniz, Granados y Falla son tres compositores muy diferentes. El punto en común más obvio es que los tres se inspiraron en el folklore español para escribir buena parte de su música. Pero creo que aquí se acaban las similitudes: por un lado la música de Granados proviene del romanticismo germano (especialmente Schumann y Schubert, pero también Grieg) y su escritura pianística es deudora de Liszt. Albéniz, en cambio, está más emparentado con el movimiento impresionista francés (por lo menos el último Albéniz, el que sin duda es más interesante, con obras maestras como la "Iberia", "La Vega", "Azulejos", etc.).

Hay otras muchas diferencias entre estos dos compositores: la música de Granados es siempre transparente, muy pianística, relativamente cómoda para el intérprete (aunque no necesariamente fácil), y estructuralmente rapsódica (no en vano Granados era un excelente improvisador y ello se refleja -para bien y para mal- en sus pentagramas). Por el contrario Albéniz tiende a sobrecargar las texturas, es un piano más "sinfónico", a menudo también más polifónico, y su música es siempre de una factura estructuralmente irreprochable. Es curioso constatar que la obra más densa de Granados con diferencia -la más albeniciana por tanto- sea "Goyescas", considerada por muchos como su obra maestra, una suite que siempre he sospechado que nunca habría existido sin el precedente de la "Iberia" de Albéniz.

Falla por su parte ofrece otra vía de hacer música desde el folklore, menos colorista que Albéniz, más rigurosa en la construcción que las creaciones de Granados, mucho más austera y disonante que cualquier obra de sus predecesores. La única obra de Falla que se muestra manifiestamente deudora de Albéniz son las "4 Piezas españolas", que dedicara al propio Albéniz, y que casi son piezas a la manera de Albéniz, especialmente las dos primeras. Sin embargo la cuarta pieza -"Andaluza"- ya deja entrever al Falla maduro: es una pieza más descarnada y con más aristas, que anticipa claramente la "Fantasía Bética" de unos años después. Creo que en Falla, más que la influencia del impresionismo francés, hay un importante vínculo con el Stravinsky de "La Consagración" y "Las bodas" o incluso con Bartók.

Una característica común entre los tres autores es que todos eran excelentes pianistas, y no es de extrañar, por tanto, que en sus obras tempranas utilizaran el piano para escribir música de salón (en el caso de Falla tenemos un Vals-capricho, una Mazurka, un Nocturno, Serenata, etc.). Tras estos inicios, los tres evolucionaron hacia otros caminos de expresión para llegar a una música más profunda (aunque dentro del género de música de salón Granados nos legó sus deliciosos "Valses poéticos" y las "Escenas Románticas", unas piezas excelentes y que están entre las obras de Granados que prefiero).

Otro importante compositor español que normalmente se asocia con Falla es Joaquín Turina. Ambos tuvieron unos inicios similares, fueron amigos, convivieron en París y aspiraban al mismo ideal de escribir una música rigurosa partiendo del folklore español para proyectarlo al resto del mundo. Ambos también compartían una admiración sin límites de la figura de Albéniz, y si Falla le rindió tributo con sus "4 Piezas Españolas", Turina hizo lo propio -aunque ya a título póstumo- en su "Sonata Romántica sobre un tema español op. 3", obra que también participa del gusto albeniciano por una escritura densa y virtuosística. Pero también aquí las diferencias son mayores que las similitudes: Falla fue siempre un compositor severo y extremadamente perfeccionista, escribiendo pocas obras pero muy cuidadas e imprescindibles; a Turina quizás le traicionó una excesiva facilidad de escritura o una falta de sentido autocrítico, y produjo una enorme cantidad de música, no toda de la misma calidad e interés.


Cómo se relaciona la música para piano de Falla con el instrumento al que está dedicada en cuanto a dificultades técnicas, rítmicas, expresivas, etc.

Falla era un buen pianista, lo que se refleja en su escritura para el instrumento. Sin ser fácil, su música es cómoda de tocar (y esto le distancia de las acrobacias a las que de vez en cuando obliga Albéniz, pensemos por ejemplo en "Lavapiés" de la suite "Iberia"). Falla cuida un aspecto que no todos los compositores suelen tener en cuenta: la distribución de las manos en el teclado, no sólo para la comodidad del intérprete sino también para conseguir un fin musical determinado.

Como en todas las músicas de inspiración folklórica, las principales dificultades son las derivadas de la necesidad de conseguir una flexibilidad melódica cercana al canto popular, pero manteniendo un pulso rítmico que no sacrifique la lógica estructural, muy importante en obras de gran formato como la "Fantasía Bética" o las "Noches en los jardines de España". En estas dos obras en particular el pianista debe estar además familiarizado con los giros propios del cante jondo y debe saber mantener una estricta precisión rítmica en los pasajes que lo requieren.

Falla no sólo utiliza el piano como instrumento ideal para cantar, sino que a menudo sabe ensalzar las posibilidades percusivas del instrumento, aspecto que le emparenta con Bartók. Este uso del piano como instrumento de percusión es muy evidente en las secciones más rítmicas de la "Fantasía Bética" o en determinadas partes de las "Noches".


Obras más representativas del piano de Falla

En mi opinión las obras más representativas del piano de Falla son la "Fantasía Bética", las "Noches en los jardines de España" y el "Concierto para piano y cinco instrumentos". Como es sabido esta última obra fue concebida para clavicémbalo solista, pero aún admitiendo que en la versión de piano se pierde el extraño y sugerente exotismo de la versión de clavicémbalo, yo prefiero las posibilidades de gradación dinámica (indicadas por el propio Falla) y la variedad de color que aporta el piano.

Las "Noches en los jardines de España" es su obra más impresionista y una de las pocas del repertorio para piano y orquesta donde el piano no es propiamente "solista". Quizá no iba con el carácter austero del compositor el escribir un gran concierto para piano al modo romántico, pero en su aparente modestia, consiguió hacer una obra maravillosa, innovadora y única.

La "Fantasía Bética" es sin duda la gran aportación al repertorio de piano solo de Falla. En ella el compositor consiguió representar el flamenco como una manifestación artística profunda, alejada de los sucedáneos para turistas que se toca en algunos tablaos. Quizás por ello a Rubinstein -su dedicatario- no le gustó. Se trata de una música muy visceral que se acerca más a "La consagración de la primavera" de Stravinsky que a la "Iberia" de Albéniz.


Cómo resumirías la aportación técnica y artística del piano de Falla

El piano de Falla presenta todas las fases por las que evolucionó su música: empezando por las piezas de juventud, de un cándido romanticismo deudor de Chopin y Liszt (Mazurka, Canción, Vals-capricho, Nocturno), que poco a poco incorporaron elementos del folklore andaluz, aunque de modo un tanto superficial (Serenata Andaluza, Serenata). Las "4 piezas españolas" son quizás su primera obra "madura" para piano, aunque de las cuatro a mi juicio sólo la "Andaluza" deja vislumbrar la personalidad auténtica de Falla, que haría eclosión en su "Fantasía Bética", sin duda su gran contribución al repertorio pianístico. En ella Falla supo trasladar como nadie al piano la esencia del "cante jondo" y realizó las mejores imitaciones al teclado de efectos guitarrísticos. Lamentablemente, la "Fantasía", una obra de dimensiones y ambición considerables, no tuvo continuidad y en los años siguientes Falla sólo dedicó al piano piezas breves (aunque notables) escritas para determinadas ocasiones. El "Concierto para piano y cinco instrumentos" presenta al Falla neoclásico (¿nuevamente la proximidad de Stravinsky?), pero que no deja al márgen el canto popular (el primer movimiento se basa en la canción popular castellana "De los álamos vengo"). El mismo neoclasicismo está presente en pequeñas obras posteriores como el "Tombeau de Dukas" o la austera armonización del "Canto de los remeros del Volga".

Jordi Masó
Marzo 2004

(Entrevista para la revista Scherzo/Piano)