Las músicas íntimas de Joan Massià

"De corazón y humildemente confieso que si en tota mi vida mi gran alegría ha sido componer, nunca había pensado en publicar mi música, que constituye para mí algo íntimo y necesario espiritualmente". Con estas palabras se dirigía Joan Massià a los colaboradores que hicieron posible la primera edición en el año 1953 de la recopilación pianística "Notes d´estiu" (Notas de estío). Manuel Valls, en su libro La música catalana contemporánea (1960) comentaba "las atmósferas intimistas y profundamente sensibles" de las obras de Massià. Quizás este carácter íntimo de la música de Joan Massià, unido a la manera de ser modesta y reservada del compositor, hicieron que, a pesar de ser considerado una de las figuras más importantes en la música catalana del pasado siglo XX, Joan Massià sea todavía un compositor a descubrir.

Nacido en Barcelona en el año 1890, se formó como violinista en Bruselas con Alfred Marchot (ilustre alumno del legendario Eugène Ysaÿe). Entre los años 1907 y 1914 vivió en París, donde tuvo oportunidad de tratar a Granados, Albéniz, Ricardo Viñes y especialmente a Pau Casals, con quien mantendría una estrecha amistad toda la vida. De vuelta a Barcelona alternó una vocacional dedicación a la pedagogía con una intensa actividad concertística, formando un célebre duo con la extraordinaria pianista francesa Blanche Selva y más tarde al lado de su esposa, la también pianista Maria Carbonell, dedicataria de buena parte de sus obras. Massià fue, además, un entusiasta dinamizador de la vida musical catalana, con iniciativas como la "Associació d´Amics i Deixebles de Joan Massià i Maria Carbonell" o la "Orquestra de Cambra Joan Massià", formada mayoritariamente por sus alumnos. Massià murió en 1969 habiendo recibido muchos honores de instituciones como el Estado Francés, el Ayuntamiento de Barcelona o la Fundación Juan March, entre otros.

La obra creativa que nos ha dejado Joan Massià no es muy extensa, pero posee un refinamiento y es de una inspiración -pero también de un rigor- que debería hacerla merecedora de una difusión más amplia. De entrada sorprende que, aunque fuera un excelente violinista, Massià sólo dedicara cuatro obras a su instrumento. Se trata de piezas para violín y piano escritas a la manière de varios compositores del pasado: un Amoroso que parte de una melodía de Franz Schubert, un Rigaudon inspirado en Forqueray, la Intrata a partir de Francesco Geminiani, y finalmente una pieza con reminiscencias de Paganini y Fritz Kreisler, el Allegro spiritoso. Las cuatro son obras impecables desde el punto de vista instrumental -como no podía ser de otra forma-, pero no son reveladoras de un lenguaje personal. Más interesantes son, sin duda, las Set cançons (Siete canciones) escritas a partir de 1949 sobre textos de Tomás Garcés. Las canciones no sólo presentan los rasgos característicos de la música de Massià, sino que en algunos casos son armónicamente más complejas y atrevidas que ninguna otra obra del compositor.

Pero la producción más extensa de Joan Massià está centrada en el piano, circunstancia que puede resultar sorprendente en un violinista. En realidad Massià era también un pianista notable y un buen improvisador, según explican los oyentes privilegiados que tuvieron la oportunidad de escucharle. Parece ser que muchas de sus obras se originaron como improvisaciones que después anotaba (aunque en ocasiones, por falta de tiempo o por desinterés del propio compositor, algunas de estas piezas desgraciadamente no fueron trasladadas a un pentagrama).

Su primera obra para piano conocida se remonta al año 1924, cuando escribió "El gorg negre" (El lago negro), primera pieza de la colección "Notes d´estiu" (Notas de estío), una suite de seis piezas escritas durante las vacaciones estivales de un periodo de tiempo bastante largo (entre 1924 y 1943). Manuel Valls, en la obra antes citada, se refería elogiosamente a las "Notes d´estiu" y comentaba que "denotan un temperamento cultivado y una intuición musical traducida en una refinadísimas realizaciones armónicas". En origen "El gorg negre" formaba parte de una suite descriptiva de varios lugares de Cataluña (a la manera de la Cerdanya de Déodat de Severac). Algunas de las piezas de esta proyectada suite quedaron en esbozos y otras se cree que fueron completadas pero desestimadas por el propio compositor, pero sólo se conservó "El gorg negre", que acabó siendo acaso la obra más conocida de Massià. Se trata de una pequeña pieza de un encanto innegable, con un lenguaje próximo al romanticismo tardío y a las inflexiones melódicas de Gabriel Fauré.

Las dos siguientes piezas de "Notes de estiu", "Dansa catalana" (Danza catalana) y "Scherzo" fueron compuestas diez años más tarde, en 1934, y presentan elementos del folklore catalán con un envoltorio impresionista. El "Scherzo", acaso la pieza más ambiciosa de Massià, sigue el modelo de los Scherzi de Chopin, de escritura brillante y virtuosística, con una sección central -el Trio- más lírica y reposada. En este Scherzo ya están presentes algunas de las características que marcarían toda la música de Massià: uso de quintas vacías, acordes con cuartas y quintas paralelas, fragmentos de politonalidad, giros melódicos cercanos a la música popular catalana y una escritura pianística soberbia. Las "Notes d´estiu" siguen con dos miniaturas: la "Rondalla" de 1935 y la "Pastoral" de 1938. La primera parece evocar el intimismo del Schumann de las "Escenas de niños" y lleva el subtítulo de Cuento (y ciertamente la música, sin contener ningún programa ni historia concreta, tiene un carácter narrativo notable). La "Pastoral" se titulaba originariamente Patoral de Vano, referencia a una canción de Apel.les Mestres, gran amigo del compositor y un artista que el joven Massià siempre admiró. Cierra la suite "Ocell de pedra" (Pájaro de piedra) de 1943, digno heredero de los ilustres pájaros de Ravel, Mompou o Granados, y una de las creaciones más refinadas de Massià.

Escritos entre los años 1952 y 1953, los "Tres Preludios" son armónicamente más complejos, y muestran a un compositor de recursos más amplios que en las "Notes d´estiu". Los referentes son también mucho más diversos, aunque la impronta personal de Massià ya es clara. Así el primer preludio, "L´ermita" (La ermita), muestra una evidente influencia de Mompou en la evocación de los sonidos de las campanas, pero con unas armonías en ocasiones más ásperas y disonantes. El segundo preludio, "Líbèl.lula" (Libélula), combina la ligereza de los "moto perpetuo" de Mendelssohn con las armonías sugestivas de Ravel. Líbèl.lula aparte de ser quizás la pieza de ejecución más difícil de Massià, es una de las más ingeniosas y atractivas, a causa de la constante irregularidad rítmica de obvias intenciones descriptivas: el vuelo ágil e impredecible del insecto del título. El tercer preludio, "Arcaïc" (Arcaico), de factura más neoclásica, tiene reminiscencias de las obras modales de Debussy y cierra brillantemente el ciclo.

Salvo los dos cuadernos de Apunts, el resto de la obra pianística de Joan Massià son piezas sueltas que no forman parte de ninguna suite. El "Impromptu en sol", subtitulado "Jorn de festa" (Día de fiesta), fue escrito en 1957 y es una divertida pieza monotemática, en forma de brillante toccata. El "sol" del título no és sólo la tonalidad del Impromptu ("sol mayor"), sino también una referencia a la luminosidad solar radiante del día que la música describe. "El pla de les papallones" (La llanura de las mariposas) escrita en 1942 pero publicada póstumamente, es una obra plácida y de considerable extensión que podría recordar al primer Debussy (el de las "Arabescas" y de la "Suite Bergamasque"), pero la lírica melodía central tiene un aire claramente catalán. "Intrada i Giga" (Entrada y Giga), dedicada al compositor vasco José Antonio Donostia, es de 1951 y, juntamente con el "Allegro" y la "Sonatina", constituyen una aproximación del compositor al neoclasicismo que en la época cultivaban compositores de la época. Los modelos, en el caso de Massià, son las sonatas para teclado de Scarlatti o del Padre Soler, con un lenguaje armónico disonante (especialmente en la "Intrada i Giga"). Se desconoce la fecha de composición del Allegro y de la Sonatina, publicadas póstumamente en 1985. Ambas piezas toman la forma de ingeniosas invenciones a dos voces y fueron dedicadas a la pianista Blanche Selva, compañera de Massià en inumerables giras de conciertos.

Finalmente las dos colecciones de "Apunts" (Apuntes) muestran al Massià más íntimo y nostálgico. El primer cuaderno tiene finalidades didácticas e incluye cinco pequeñas piezas fáciles que explotan las posibilidades de la posición fija de la mano (como hiciera Igor Stravinsky en su obra Los cinco dedos o Béla Bartók en sus primeros volúmenes de Mikrokosmos). Las dos últimas piezas del cuaderno son para piano a cuatro manos, con una parte muy simple para ser tocada por el alumno y otra un poco más elaborada para el profesor. La primera de estas piezas, "El petit Narcisó"("El pequeño Narcisó"), está dedicada al compositor Narcís Bonet, por entonces un niño; la segunda es una deliciosa canción de cuna titulada "L´àngel somniador" ("El ángel soñador").

El segundo cuaderno de los "Apunts", a diferencia del primero, no tiene voluntad pedagógica, sino que son breves piezas de concierto que fueron escritas a lo largo de un extenso período de tiempo y reunidas para ser publicadas en un único volumen. La epigramática "Enyorança"("Añoranza") abre el cuaderno, que continúa con la "Cançó" (Canción) dedicada a la madre del compositor y escrita en 1935 en el estilo romántico de "El grog negre". Siguen "El balancí" (La mecedora), una nueva aproximación al mundo sutil de Mompou, escrita en 1945, y "Sesta" (Siesta) de 1952. Cierra la colección el "Estudi" (Estudio) de 1945, que rememora una vez más las brillantes figuraciones de la música de Scarlatti.

Jordi Masó
Junio 2005


Este texto es una versión ampliada del que se va publicó en el librito del CD "Joan Massià: Obra completa per a piano" editado por Anacrusi(AC054) i apareció en la Revista Musical Catalana.

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