Música de la 2ª República

Los Preludios al amigo ausente (1935) de Ricard Lamote de Grignon es una obra extraordinaria y un experimento sorprendente en el mundo musical eminentemente conservador de los años 30 en Barcelona (exceptuando los "escándalos" que provocaba la música de Robert Gerhard). La originalidad de la obra radica en que cada uno de los tres preludios utiliza exclusivamente una escala de siete notas, de manera que las otras cinco notas de la escala cromática no aparecen a lo largo de toda la pieza. En el primer preludio, las notas son Do-Re bemol-Mi bemol-Fa bemol-Sol-La#-Si; al segundo, Do bemol-Re-Mi#-Fa#-Sol-La-Si bemol; y en el tercer preludio, Do#-Re-Mi bemol-Fa#-Sol-La bemol-Si. Este reto técnico -escribir una pieza utilizando sólo siete de las doce notas posibles- está resuelto brillantemente por Lamote de Grignon: el oyente no percibe en ningún momento la limitación autoimpuesta por el compositor, sino al contrario, una música de gran riqueza, casi sinfónica (el autor haría posteriormente una versión para orquesta), que puede recordar en ciertos momentos a Claude Debussy (especialmente el tercer preludio). El "amigo ausente", del título era Ventura Gassol, "conseller" de Cultura de la Generalitat encarcelado en octubre de 1934.

Las otras tres piezas de Lamote de Grignon incluidas en este disco son de intenciones más modestas: el delicioso Vals está firmado en marzo de 1936 y presenta un pertinente aire vienés muy en la línea nostálgica de los Valses nobles y sentimentales de Maurice Ravel; el Allegretto es una pieza que el compositor escribió cuando fue encarcelado al acabar la Guerra Civil (curiosamente esta plácida miniatura no refleja en ningún momento el estado de ánimo del autor, la vida del cual corría peligro -finalmente fue liberado, pero sin poder ocupar cargos públicos y siendo prohibidas sus partituras); e impresionista Convento de los peces es una obra enigmática -el título parece referirse a una pecera- que posiblemente fue escrita al acabar la guerra. La versión que se puede escuchar en este disco no se corresponde exactamente a la publicada por Clivis en 1999, y ha sido hecha a partir del manuscrito original, que acaba con un controvertido "da capo", sin que en ningún momento se indique el tradicional "fine". Por eso hemos preferido repetir toda la pieza dos veces tal y como creemos que era la intención del autor.

Es curioso constatar el poco interés que ha despertado entre los pianistas los Aguafuertes de Joaquim Zamacóis, aunque se trate de cinco piezas de un atractivo inmediato comparable al de algunas obras de Enrique Granados (incluso, si se me permite, con una superior eficacia técnica: la obra de Granados es más fruto de una extraordinaria intuición, que de un verdadero oficio de compositor). La obra de creación de Zamacóis es prácticamente desconocida, quizás desprestigiada por los farragosos libros teóricos de uso obligatorio en los Conservatorios durante muchos años, que hicieron célebre al compositor entre los estudiantes. Los Aguafuertes, dedicados al gran pianista gaditano José Cubiles, fueron escritos en 1939. Se inician con un Himno elegíaco convenientemente majestuoso, con una constante oscilación entre Fa# mayor y Fa# menor que sólo se resuelve en el último compás. La segunda pieza Becqueriana, quizá la más refinada armónicamente, nos remite al mundo sonoro de los nocturnos de Gabriel Fauré y de algunas piezas de Robert Schumann. La virtuosística Sardana que sigue es una "sardana de concierto" brillante, de una fuerza irresistible, indudablemnte la pieza más notable de la suite. Ante una invocación pagana ofrece un adecuado contraste, una pieza misteriosa y disonante (un intervalo de segunda es el motivo principal) que recuerda al Mompou de los Cants Màgics. Finalmente, en el Capricho vuelven a aparecer elementos extraídos del folklore, en una pieza más bien rapsódica, que cierra brillantemente la suite.

Joaquim Serra sólo escribió dos obras para piano, las 3 piezas breves son de 1932. Las dos primeras, la encantadora Canción de cuna y el Paisaje son cercanas al mundo sonoro de Frederic Mompou, mientras que la tercera, Pastor enamorado presenta más elementos del folklore catalán. La otra obra de Joaquim Serra, Dansa, está firmada en diciembre de 1931 y en el manuscrito se adivinan anotaciones para una posible coreografía. Se trata de una pieza extraordinariamente pianística, de contornos modales, que nos hace lamentar que este excelente compositor no escribiera más música para piano.

Jordi Masó
(2000)

Texto para el librito del disco "Música de la 2ª República"(Anacrusi, AC017)

 

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